¿Te han dicho que tu bebé está muy “apegado” a ti con una connotación negativa? ¿Te preocupa que sea desfavorable para tu peque que sólo quiera estar contigo y te reclame cuando está en brazos de otras personas?

Arrastramos la creencia de que es vital propiciar la independencia del bebé para que de adulto sea una persona funcional e independiente. Que consiga dormir sólo, que no reclame tantos brazos, que no tenga “mamitis” … Y cuando hablamos de apego, confundimos este término, con una dependencia emocional insana. Pero…

Cookie_studio

¿Qué es realmente el apego?

El bebé nace totalmente dependiente de la persona adulta. Ante una situación que él vive como “peligrosa” precisa de su cuidadora para asegurarse su supervivencia. La criatura necesita establecer un vínculo fuerte, seguro y estable para sentirse seguro y poder desarrollarse de forma óptima. De hecho, esta necesidad de crear vínculos con los individuos cercanos no es sólo propio de los bebés, sino del ser humano. Porque como especie, necesitamos del grupo para sobrevivir.

John Bowlby, describe está tendencia de crear relaciones estables, seguras y duraderas como apego.

Entonces, si decidimos utilizar técnicas de “adiestramiento” para acostumbrar al bebé que duerma sólo, que no reclame brazos, no tenga “mamitis” … ¿Estamos propiciando el desapego?

En realidad, no. El bebé desarrolla su propio mecanismo para establecer relaciones, es instintivo. Si como adultos somos responsivos a sus necesidades físicas, emocionales y psicológicas, cuidamos del vínculo afectivo. Entonces, el pequeño asienta unos mecanismos que le permitirán a la larga ser una persona emocionalmente sana. De lo contrario, cuando no damos respuesta a todas sus peticiones para hacerle independiente, estamos propiciando precisamente lo contrario. Los mecanismos que instaura, a la larga, hará de él un adulto que establece vínculos insanos con otras personas.

Todos estaremos de acuerdo que es vital alimentar y mantener una higiene al bebé, pero también es fundamental ser responsivo a todas sus necesidades, y ofrecer contacto es fundamental.

René Sptiz, psicoanalista austro-estadounidense, describió el “Síndrome del hospitalismo”. Durante la II Guerra Mundial, estudió el desarrollo psicoafectivo de los bebés que habían quedado huérfanos y estaban internados en hospicios, con ausencia de afecto materno. Con este término, René Sptiz agrupa el conjunto de trastornos que aparecen en criaturas de 6 a 18 meses de edad, al no poder construir lazos afectivos con su madre, o algún cuidador. Recibían tanto alimento como higiene, pero nada de contacto, no se les hablaba, no tenían una interacción social. No tenían posibilidad de establecer un lazo afectivo con una persona adulta.  Los bebés acababan muriendo.

Si tu bebé te reclama, tiene la mal nombrada “mamitis”, ¡¡enhorabuena!! Estás ofreciendo un cimiento firme y fuerte, para su salud emocional futura. Me gustaría saber si hay algo más que te preocupe de que tu peque te reclame tanto, te leo.

COMPARTE!!
Pinterest0
Google+0
LinkedIn0

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies