¿Cómo establecer un vínculo fuerte con tu bebé?

¿Sabías que el bebé al nacer busca la mirada de su madre?

El bebé, justo en el momento de nacer, mantiene un estado de alerta al haber recibido una buena descarga de adrenalina. Esto le permite tener activos sus sentidos necesarios para que en ese primer contacto piel con piel, la criatura a través del olor, de la respiración, la voz de la madre se encuentre en un lugar seguro y pueda seguir desarrollándose. Es ahí donde se dan una serie de respuestas neuroquímicas que le llevan a prenderse del pecho de su madre para mamar.

Desde que el bebé entra en contacto con la piel de su mamá hasta que el bebé se agarra el pecho, descansará un poco, buscará su mirada, se llevará la mano a la boca, ensalivará, empezará a reptar, moverá la cabeza, buscará el pezón hasta lograr engancharse y mamar.

Este primer contacto piel con piel, pero también visual, es considerable no solo para un desarrollo optimo del bebé, sino para establecer vínculos tempranos. Cuidar del vínculo con el bebé es fundamental para su proceso de socialización.

¿Qué es la socialización?

La socialización es el proceso por el cual el individuo aprende a lo largo de su vida los aspectos socioculturales de su entorno, es decir, los valores y principios del lugar donde vive.  

Desarrollo Piscosocial

Erik Erikson, psicoanalista estadounidense, desarrolló la teoría del Desarrollo Psicosocial. En su teoría detalla 8 etapas psicosociales que se dan en el desarrollo de la personalidad.

  1. Confianza vs desconfianza. (0 a 18 meses)
  2. Autonomía vs vergüenza y duda. (18 meses a 3 años)
  3. Iniciativa vs culpa. (3 a 5 años)
  4. Laboriosidad vs inferioridad. (5 a 13 años)
  5. Exploración de la identidad vs difusión de identidad. (13 a 21 años)
  6. Entidad vs aislamiento. (21 a 39 años)
  7. Generatividad vs estancamiento. (40 a 65 años)
  8. Integridad del yo vs desesperación. (+ de 65 años)

Hoy me quiero centrar en los primeros 6 meses del bebé, que pertenece a la primera etapa “confianza versus desconfianza”.

Este periodo está determinado por la relación que establece con su madre, o cuidador/a principal.  El tipo de vínculo que se instaure va a ser la base de como creará lazos afectivos con otras personas a lo largo de su vida. Por eso, es valioso potenciar un vínculo fuerte, estable, duradero y de confianza.

¿Qué necesita el bebé para lograr un vínculo de confianza con sus cuidadores principales?

El cerebro del bebé al nacer está muy inmaduro, apenas se ha mielinizado el tallo cerebral y el ganglio basal, es decir, solo funciona su cerebro reptiliano. Esta parte del cerebro es el encargado de la supervivencia, y las respuestas que da son totalmente instintivas.

Por tanto, las acciones del bebé al nacer son totalmente instintivas y van dirigidas a sobrevivir. Nils Bergam ha demostrado que un bebe que acaba de llegar al mundo y es separado de su madre, tiene unos comportamientos y unas respuestas fisiologías diferentes a las que tiene al estar en contacto con su madre. Es estando sin contacto con ella, que tiene efectos negativos para su desarrollo. Cuando el bebé está en su hábitat (el cuerpo de su madre), se alimenta a demanda, se cuida de su bienestar, empieza a establecer una relación de confianza con ella. Si es otra persona quién se ocupa de la criatura, ofrecerle contacto, mirarle, cuidar de sus necesidades va a permitir ese lazo afectivo necesario para su desarrollo.

Alrededor de las 6 semanas, el cerebro límbico empieza a estar activo, y es cuando surge la primera sonrisa al interactuar con sus cuidadores. Comienza la interacción social, pero no de una forma intencionada.

El bebé necesita sentirse protegido, por eso es conveniente velar por su bienestar atendiendo a todas sus necesidades tanto físicas, como fisiológicas y emocionales. Si tiene la certeza de que sus progenitores van a cuidar de su bienestar, se va a sentir seguro y va a establecer un buen vínculo afectivo.

De esta manera, para cuidar de un buen desarrollo socioemocional en esta primera etapa es significativo:

  • El contacto, los abrazos, mirarle a los ojos
  • Jugar, interactuar y sintonizar con el bebé, reconocer sus estados de ánimo
  • Atender a todas sus necesidades y a su llanto, contenerle
  • Establecer una rutina

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